Por Bruno Cortés
La Cámara de Diputados cambió por unas horas el ritmo de los debates legislativos por el sonido de las jaranas, el violín y el zapateado veracruzano. Como parte del Programa Cultural impulsado por el diputado Ricardo Monreal Ávila, presidente de la Junta de Coordinación Política, se presentó el espectáculo “Caña Dulce y Caña Brava. Son jarocho, verso y rima”, una muestra artística que convirtió el Lobby del Edificio “E” de San Lázaro en un espacio de música, poesía y reflexión social.
La agrupación Caña Dulce y Caña Brava, fundada en 2007 por Adriana Cao Romero y Raquel Palacios Vega, se ha convertido en una de las principales representantes del son jarocho tradicional en México, especialmente por darle visibilidad a la perspectiva femenina dentro de un género históricamente dominado por hombres.
Aunque este tipo de eventos pueden parecer solamente culturales, también forman parte de una política pública poco discutida: el acceso a la cultura desde las instituciones del Estado. En términos sencillos, el Congreso no solo crea leyes o aprueba presupuestos; también destina recursos y espacios para promover expresiones artísticas que ayudan a preservar la identidad cultural del país y acercar el arte a la ciudadanía.
El nombre del grupo surge del son “La Caña”, del músico Patricio Hidalgo Belli, y representa la dualidad entre la dulzura y la fortaleza, una idea que quedó reflejada durante toda la presentación. Sobre el escenario, las voces de Stephanie Delgado, Violeta Romero Granados y Anna Arismendez Gómez guiaron al público entre versos improvisados, poesía y ritmos tradicionales acompañados por el arpa, las guitarras, la jarana y la quijada de caballo.
Junto al violinista Ulises Martínez, interpretaron piezas emblemáticas del son jarocho como El siquisiri, La petenera, La Iguana, El cascabel y La bruja, canciones que forman parte del patrimonio musical del Sotavento mexicano y que siguen vivas gracias a agrupaciones que mantienen la tradición en escenarios nacionales e internacionales.
Uno de los momentos más emotivos llegó con la participación de la poeta Evelin Acosta, quien dedicó versos a las madres y a la resistencia de las madres buscadoras, un tema que conectó la música tradicional con una de las realidades sociales más sensibles del país.
El evento cerró con la entrega de reconocimientos por parte del coordinador de la Agenda Cultural, Salvador Vera, tanto a las integrantes del grupo como a los músicos participantes. Más allá del espectáculo, la presentación dejó claro cómo la cultura también puede funcionar como una herramienta pública para fortalecer la memoria colectiva, la identidad y la conversación social dentro de espacios políticos como el Congreso mexicano.











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